Fin de semana en Londres (recorrido ideal)

Un fin de semana en Londres nunca es una mala idea. Es cierto que siempre te dejará un sabor de boca agridulce, porque estarás deseando que nunca se acabe, pero también te llevarás a casa una maleta llena de recuerdos y de fotos que enmarcar.  

Londres es la ciudad más grande de Europa ,y por lo tanto es imposible explorarla en profundidad en 48 horas, pero es más que suficiente para empaparse de su esencia, para disfrutar de su lado cosmopolita y turístico, para pasear sin cansarse de sus edificios de ladrillo, de sus famosas plazas o para aprender a estar prevenido contra los cambios del tiempo.

Dicen que los días en Londres pasan por cuatro o cinco momentos diferentes, por lo que es recomendable llevar ropa de abrigo pero siempre con las suficientes capas como para ir deshaciéndose de ellas. Es bastante inusual que haga el calor suficiente como para ir en manga corta, incluso en verano, pero nunca está de más ir tan vestido como si fueses una cebolla. ¡Ah, y una mochila donde ir metiéndolo todo!
El consejo de: Rumbolondres.com

LONDRES EN 48 HORAS

DIA 1

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La ruta que os proponemos empieza en Piccadilly Circus (Punto A en el mapa) hasta la que podemos llegar en metro "Picadilly", uno de los corazones más emblemáticos de la ciudad. Es una zona idónea para pasear por la noche, antes de retirarse al hotel después del viaje, ya que puedes ver la actividad nocturna de Londres y también encontrar diversos lugares por la zona donde cenar sin gastarte demasiado. Es uno de los puntos neurálgicos, donde convergen la famosa Shaftesbury Avenue, una calle con una amplia oferta de teatros, Coventry Street, que desemboca en Leicester Square y Charing Cross Road, y Regent Street, una de las arterias de la capital británica.

En Piccadilly Circus, además del famoso edificio iluminado con publicidad y de la fuente de Eros, podemos caminar por estas calles que tanto tienen por ofrecer.

Si continuamos por Coventry St. llegaremos a Leicester Square donde se encuentra la famosa tienda de M&M's (Punto B en el mapa). Más que una zona turística es de ocio, donde podemos encontrar restaurantes de comida rápida, cines y una de las entradas a China Town. se encuentra entre esta plaza y Shaftesbury Avenue, así que no son dos recorridos excluyentes. Leicester Square es una plaza donde descansar y disfrutar del ambiente nocturno, un lugar de paso para continuar con la visita tardía. 

Si seguimos por Shaftesbury Avenue llegaremos hasta Charing Cross Road , la calle en la que se inspiró J.K. Rowling para el famoso Callejón Diagon de Harry Potter. Es una calle muy concurrida, donde se encuentra el kilómetro cero a la altura de Trafalgar Square (Punto D en el mapa) , un monumento llamado Cruz de Leonor. Por esta zona encontraremos la entrada al ChinaTown de Londres (RECORRIDO MAL) , anunciado por todo tipo de decoraciones como camaleones o farolillos. 

La tercera posibilidad partiendo desde Piccadilly sería continuar por Regent Street, caminando junto al Soho y con rumbo hacia la calle comercial de Londres: Oxford Street. Esta ruta es quizás la menos interesante, ya que iremos dejando edificios y tiendas a ambos lados, nada turístico, pero sí que conviene entrar en calles como Carnaby Street y disfrutar de los murales y pubs de la zona. Es una parte de la ciudad completamente única, que mezcla la típica arquitectura con la pintura mural, las decoraciones de los edificios y de las calles.

Cualquiera de las tres opciones es buena y ninguna es excluyente para pasar la primera tarde-noche en Londres. Una manera cómoda, sin andar demasiado para lo que es la ciudad, de visitar algunos de los puntos más turísticos y, a la vez, de pasear por un Londres ajetreado, como un londinense más.

LONDRES EN 48 HORAS

DIA 2

El segundo día será el único que pasaremos completo en la ciudad, por lo que es conveniente levantarse pronto y estar preparado para caminar mucho.

Para un fin de semana, lo mejor es manejarse con billetes sencillos de transporte, aunque para eso deberá cogerse una OysterCard (que luego puede ser devuelta a cambio del dinero entregado). La mejor manera de conocer Londres es andando, caminando por sus calles y perdiéndose para conocer rincones nuevos, desconocidos y que pueden ser maravillosos.

Si es la primera vez que visitas la ciudad, es imprescindible acudir al Palacio de Buckingham para asistir al famoso cambio de guardia. Es algo único, pero si ya has sido testigo de esta peculiar manera de cambiar el turno es algo de lo que puedes pasar de largo para centrarte en otros puntos clave de la ciudad. Para poder ver el desfile es necesario estar una hora antes, como mínimo, para coger buen sitio y poder ver desde la llegada de los guardias hasta que entran al Palacio, aunque es bastante complicado encontrar un ángulo desde el que disfrutar de todo el recorrido.

Desde ahí, lo más cómodo es seguir a través de St. James Park de manera paralela a Birdcage Walk hasta llegar a una intersección desde la que podemos ver Westminster Abbey y las Casas del Parlamento junto al famoso Big Ben (o Elizabeth Tower, desde 2012).

Lo más recomendable sería entrar primero en la abadía, famosa por las tumbas que alberga en su interior y por ser el templo en el que tienen lugar las coronaciones reales. Es bastante cara, aunque hacen diferentes descuentos por grupo, por ser estudiante o jubilado. La visita no dura más de una hora, por lo que es especialmente interesante.

El Big Ben junto a las cabinas rojas que hay frente a él es una de las instantáneas más plasmadas por los turistas. Y aunque vuelvas mil veces a Londres seguirás haciéndotelas, es una de esas cosas que siempre se repiten. El famoso reloj puede ser fotografiado desde la intersección a la que hemos llegado desde Buckingham Palace o desde el otro lado del río Támesis, tras cruzar el Westminster Bridge, donde también está la famosa noria London Eye. Todas las fotos que puedas hacer aquí serán pocas al final del viaje, pero quizás prefieras ver la ciudad completa desde lo más alto del London Eye; si quieres subir lo mejor es que compres la entrada con antelación, dado que hay filas muy largas y puedes pasar varias horas esperando a subir.

Tras visitar esta parte de Londres, volveremos hacia el Parliament Square para coger la calle de Whitehall. Avanzando por esta calle podemos encontrar un vallado que pertenece al Primer Ministro británico, señalando el inicio de Downing Street. Poco es lo que se ve desde el exterior y muchos los turistas que ahí se agolpan, pero ese no es nuestro destino. También encontraremos un monumento en honor a las mujeres que vivieron la II Guerra Mundial y muchas tiendas de souvenirs, pero el final de nuestro recorrido está al final de la calle: Trafalgar Square, presidido por la National Gallery.

Es una plaza bulliciosa desde la que nace The Mall, el camino directo hasta Buckingham Palace, The Strand, una famosa calle de compras que conecta con la parte más oriental de la ciudad y Charing Cross Road. Son curiosas las estatuas ecuestres que allí se encuentran, tanto que hay una que varía cada cierto tiempo, pero también las fuentes y los enormes leones que se hicieron con los cañones españoles de la Armada Invencible. El general Nelson preside la intersección, mirando hacia el Big Ben.

Hablar de las caballerizas.

Lo ideal es llegar a esta zona a la hora de comer, más o menos. Hay una gran oferta de restaurantes en The Strand, pero si se busca algo más típico podemos caminar hacia Covent Garden. En cualquiera de las dos opciones tenemos que caminar por The Strand, aunque para encontrar los puestos y comercios de Covent Garden tenemos que internarnos a través de Bedford Street y callejear hasta llegar al gran mercado de la ciudad.

Este es un buen barrio para comer, lleno de tiendas y restaurantes que ofrecen una gran variedad de comida. Además, caminar por aquí a estas horas supone no tener que volver más tarde, algo que se agradece cuando hay tan poco tiempo para recorrer Londres.

Tras la comida lo mejor es coger un autobús que nos lleve hasta la catedral de St. Paul, aunque es un trayecto que también se puede hacer andando. Es una visita completamente imprescindible cuando se va a Londres, tanto que incluso debería priorizarse por encima de Westminster Abbey.

Es un poco más cara pero es un templo completamente único, desde donde podemos ver la ciudad al subir las escaleras que llevan hasta lo más alto de su cúpula. Si hace un mal día el ascenso puede ser dificultoso y engorroso porque arriba del todo no está cubierto, pero si el día está despejado y sin riesgos de lluvia, es una subida de la que no arrepentirse.

La visita al templo puede llevar algo más de una hora si se sube hasta arriba del todo. No solo es la basílica y la cúpula, sino que la audioguía te lleva por todo el recinto y te hace bajar hasta unos sótanos donde ha tumbas de ilustres personajes.

St. Paul se encuentra a las puertas de la City de Londres, por lo que la mejor manera de llegar hasta la Torre de Londres y el Puente de la Torre es caminando. Hay un paseo a lo largo de Cannon Street, pero podemos ver Mansion House, que es la casa del alcalde de la ciudad, The Monument en conmemoración del fuego que redujo la ciudad a cenizas en 1666 o el Banco de Inglaterra. Podemos entender gracias a este recorrido la esencia de uno de los centros financieros de Londres, ya que la mayoría de los edificios son oficinas. Entre los más representativos está The Gherkin, hermano gemelo al que hay en Barcelona.

Para tener una de las mejoras vistas de la ciudad podéis subir gratis al mirador "Sky Garden" de un impresionante rascacielos situado en Fenchurch (punto E en el mapa) reservando vuestra visita en su página web: http://skygarden.london/
Consejo de: RumboLondres.com

Para terminar el día, llegamos hasta el London Bridge y disfrutaremos de las vistas que hay a ambos lados del puente. En una de las orillas podemos contemplar los modernos edificios alrededor del ayuntamiento de Londres y al otro la antigua Torre de Londres donde tantos cautivos ha habido, entre ellos alguna de las esposas de Enrique VIII. Es una visita que merecería la pena si tuviéramos más tiempo para recorrer Londres, pero que debemos dejar de lado en esta ocasión para centrarnos en otros aspectos representativos de la ciudad. Su precio no es barato, como todo en la capital británica, pero gastarse más de veinte libras y tener que ver todo corriendo…, no es una visita prioritaria en las 48 horas que vamos a pasar en Londres.

LONDRES EN 48 HORAS

DIA 3

El tercer y último día lo dedicaremos a dos de los mercadillos más importantes de la ciudad. El primero que visitaremos será Candem Town, cerca de King’s Cross.

Dependiendo de dónde os alojéis se puede ir andando, aunque lo más habitual es ir hasta Mornington Crescent y caminar por las diferentes tiendas de souvenirs, puestos de comida y ambiente de otra época. Pasear por allí, disfrutando de la gente disfrazada o de las decoraciones de los edificios hace sentir como si estuviéramos en plena era punk, aunque en realidad podemos escuchar a Justin Bieber cantando de fondo en alguna de las tiendas.

Candem Town es uno de los lugares más destacados de Londres, una prioridad para todo visitante. Lo mejor es ir a primera hora de la mañana, dado que a medida que avanza el día se va llenando de turistas y se hace un poco imposible caminar, disfrutar del ambiente que casi parece en decadencia. Es un mercadillo único.

Y de aquí, a la otra punta de Londres. El mercadillo de Portobello es famoso, entre otras cosas, por películas como La Bruja Novata o Notting Hill. Es un barrio en el que todas las casas están pintadas de colores, en el que los puestos se sacan a la calle y las antigüedades llenan las aceras. Es un largo paseo en el que descubrirás todo tipo de curiosidades, en el que podrás comer en los diferentes establecimientos de comida rápida.

Como parada final del viaje, Hyde Park. Es el pulmón de la ciudad, pero es demasiado grande para verlo en el tiempo que nos resta. Yo recomiendo visitar los jardines italianos y la parte más al sur, entrando por Hyde Park Corner o por el Royal Albert Hall. Tiene rincones muy emblemáticos, como el Speaker’s Corner, pero no es más que una esquina en la que se dan mítines políticos, rodeada por campos de entrenamiento de diferentes deportes. El centro del parque es una gran explanada de césped, por lo que más reseñable son las zonas anteriormente mencionadas.

Si se entra por este lado, hay que ver el Museo de cienca, galerias lafayette ...

Después de ver todo esto entenderéis por qué se queda un sabor de boca agridulce, por qué por mucho que veas de Londres siempre queda algo por ver, una zona por pasear o sus magníficos museos por visitar. Es demasiado grande para abarcar todo lo importante en un fin de semana, en apenas 48 horas, pero no por eso hay que dejar de visitar la capital británica y de disfrutar de sus lugares únicos, de su clima inestable o de los paisajes que hemos visto mil veces en cine, televisión o que hemos imaginado en las novelas.

Londres es mucho más que dos días, pero verlo de poco a poco tampoco está tan mal.

 

Maria Delgado

María, 23 años. Navego entre el cine de propaganda y las femme fatale, vuelo entre capitales europeas y pueblos recónditos., leo en cualquier parte... ¡Y escribo allá donde puedo! Mi rincón favorito de Europa es Londres sin duda, y os voy a compartir todos mis conocimientos sobre la ciudad.

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